26.4.11

El juego de 'La Niña'

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Llueve. Sigue lloviendo - como dice la canción - y el país se sume en la más precaria situación de emergencia y caos 'a causa del invierno y los torrenciales aguaceros', para algunos, mientras para éste lado de La_Realidad, los aguaceros y el invierno siempre han existido. El gobierno también sigue siendo el mismo, ciego, terco y obstinado.


Más del 50% del país se encuentra inundado y amplias zonas rurales de la geografía están colapsadas. Millones de hectáreas de cultivos, ganado-animales, viviendas han sido arrastradas por 'la niña'. Miles de familias lo han perdido todo. La 'niña'o al menos eso es lo que nos dicen los centros de investigación del clima y el gobierno, abanderando la idea del cambio climático es la causante de tal deterioro y estado de la calidad de vida de quiénes han sufrido y sufren las 'inclemencias del clima'.

Sin embargo es menester preguntarnos, ¿con todo ese dinero que escandalosamente y estrepitosamente se ha depositado en las arcas de cuentas privadas - valga la pena recordar caso actual Nule - y en algunas cuentas de funcionarios públicos, será que lo que se invierte en prevención y mitigación de los riesgos en nuestro país es suficiente?

Siendo sensatos, nuestro país no está preparado para una crisis de emergencia social. Nunca lo ha estado y no lo estará. Al menos no, si se sigue invirtiendo de la manera como se ha venido haciendo a través de declaración de estados de emergencia, calamidad o desastre; que lo que hacen es conseguir a la carrera recursos de último momento, sacar plata de otras inversiones o proyectos de país (ECAT-Fosyga) y reducir la inversión en otra serie de iniciativas a nivel regional y nacional, pues el Fondo de Calamidades que se tiene no es que sea todo un fondo. Por tanto, mientras este tipo de problemáticas y necesidades no se planeen o incluyan dentro de las agendes públicas y no cuenten con presupuestos propios (planes de desarrollo), las mismas siempre van a ser solucionadas con paños de agua tibia, palmaditas y golpes de pecho. Al menos resulta éticamente y moralmente todo un dilema superior el hecho de saber que hay tanto dinero que se pierde y desaparece en manos de unos cuantos, mientras el campo, la iniciativa agraria y los campesinos, comunidades raizales y resguardos indígenas están y se encuentran tan desprotegidos por el gobierno. Esto mismo sucede en las ciudades y urbes. Lo cual indica que, el dinero y las recursos de la nación primordialmente están siendo direccionados para fines diferentes al bienestar social y calidad de vida de los ciudadanos. O al menos así me lo planteo pues resulta bochornoso saber que para la guerra y la 'seguridad' los presupuestos y recursos suben año tras año, mientras para la que yo si llamaría SEGURIDAD, bajan, se mantienen estáticos o simplemente ni se planean.

Los verdaderos planes de atención de desastres y eventos catastróficos deben asirse a las nuevas condiciones que la sociedad colombiana ofrece: crecimiento poblacional, densidad urbana, bajo o escasa inversión agraria, sistemas municipales y departamentales poco preparados para la solución y mitigación de riesgos, pobreza, manejo inadecuado de ReSol, etc., etc...

Mejor dicho, resulta paradójico que mientras millones y miles de millones se pierden y se quedan en bolsillos de grandes inversionistas, capitales privados, públicos y políticos; miles y millones de familias, comunidades y poblaciones se quedan en la más mísera calle por la cochina abundancia y codicia de algunos, la falta de planeación de otros y la baja capacidad de una justicia y legislación que impute, a todos ellos ladrones, ladronzuelos, vividores y estafadores del errario público penas, castigos y condenas que al menos reivindiquen, un proceso digno y justo ante la sociedad burlada y atropellada. Así que, no nos vengan a decir que la crisis de nuestro actual país obedece a un efecto llamado 'niña', al cambio climatico o a que está lloviendo mucho y que no hay escampadero gratuito.

Pues no. Todos los años llueve, en Barranquilla los arroyos anualmente se desbordan y la crisis sigue siendo la misma. No nos sigamos comiendo el cuento, y menos con la misma mano que tenemos para recoger las mijagas. Este 1 de Mayo hay que movilizarse exigiendo derechos, pero además exigiendo que nuestro gobierno nos trate con mayor dignidad: necesitamos hechos y acciones concretas, no shows de medio pelo o división de cobijas, de dos cobijados que sabemos que impajaritablemente seguirán unidos como reza el himno "hasta que la muerte los separe". Así que, no más de TLc mientras la sociedad debe seguir tolerando que los diques y canales se sigan quebrando y que, poblaciones enteras - la mayorìa de ellos pueblos fantasmas, hasta que se inundan -, sigan pagando la misería de algunos y el desgobierno de otros.

Así que la consigna para éste primero de Mayo es: ¡POR UN DESGOBIERNO COMO EL ACTUAL, ABAJO URIBE Y SANTOS; POR UN GOBIERNO PARA TODOS ABAJO LAS PROMESAS DE JUSTICIA SOCIAL; ARRIBA EL PUEBLO Y LA CONCIENCIA SOCIAL!

7.4.11

Rumbo a la colisión o a la coalición

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"Nunca hay suficiente para los que no tienen nada, siempre hay suficienta para los que lo tienen todo" (Manfred Max-Neef, Conferencia "El mundo en rumbo de colisión", 2009)


Rumbo a la colisión, parece ser el destino (que para mí no existe) o el fin último al que está abocado el orden de cosas que impone este sistema económico político.

Los postulados son sencillos. Basta con reconocer que para los gobiernos el crecimiento económico a cualquier costo es la regla general y entender que, las economías del orden mundial están cifradas en socavar el último miligramo de dignidad humana que aún todavía tenemos. Por tanto un país que decide subvertir el orden económico respondiendo a las garantías y derechos de sus ciudadanos y civiles, es un país llamado a la superación de toda clase de miserias. Sin embargo pese a lo anterior, estos países son tenazmente perseguidos y juzgados por el orden internacional como países 'rumbo a la quiebra'. Manejo mediático y manipulación civil. Como todo lo que actualmente sucede en cuanto a Libia y pasó con Iraq. Los ciudadanos del mundo seguimos cual borregos el precio de la deuda.


Al orden internacional no le interesa la sensatez política o la conciencia global, de eso sólo le sirven las estampas 'finas' que se cotizan en el mercado a modo de 'modas' qué sí que bien saben venderse y ser lucidas por toda clase de ciudadanos. Los discursos de desarrollo sostenible son dispositivos que muy amangualadamente buscan expiar culpas en quienes menos las tienen. Por tanto estamos abocados a la ruptura con el sistema económico político de una buena vez o abocados a la decadencia.

En la actualidad la crisis en el sector educativo a nivel nacional trae consigo, una tragedia que de tiempo atrás ha sido menguada pero que es permanente: la educación pública a la cual se le quiere revestir de un modelo económico 'factible' para el mercado de títulos. Dicho por 'especialistas', la educación en carreras sin un 'futuro' ramplantemente económico no valen la pena ni ser dictadas en las universidades en las cuales por el contrario, debe germinar la semilla del capital: las carreras o técnicas especializadas en la producción monetaria. Tal vez muy en el fondo a nuestros políticos les inquieta el hecho de que hay quienes no estudiamos para producirle al sistema, sino para subvertirlo. Y entonces, el nicho de la producción intelectual debe ser destruido.

La reforma a la Ley 30 viene siendo un poco cuestión de todo esto. La capitalización de la educación y sobre todo, el servicio de los seres humanos a la producción rampante del capital. Algo así como la consolidación de una sociedad de orden lumpesca. Así que el llamado del gobierno y de quienes nos gobiernan - retóricamente - es a producir para el sistema económico político.

Ahora bien. Depende de todos y todas, de cada uno y una de nosotros y nosotras, que el deterioro de nuestra capacidad para la subversión del orden sea una realidad y no, una vieja promesa - cómo esas que hacían o hicieron nuestros abuelos-. La discusión debe permitirnos a propósito de las movilizaciones que en virtud de todo esto se harán el día de hoy a nivel nacional; que no nos sirven los modelos que imponen esa visión equívoca del desarrollo. No nos sirven más las leyes o las reformas que buscan el decrecimiento de nuestro desarrollo a merced del crecimiento económico (y más aún, con serias dudas de que de ésa manera crezca realmente) Es menester entonces no sólo marchar o manifestarse sino también cuestionar y reflexionar sobre qué tipo de sistema estamos perpetuando con nuestras acciones: un sistema en el cual estamos al servicio de la producción y el capital o un sistema a nuestro servicio.

Si a todo esto le sumamos el ímpetu de nuestro gobierno por lograr en convertir realidad el TLC, no estamos al borde del fracaso sino de la real ruina. Negociar en un mercado desigual e inequitativo en el cual se siguen evaluando las ventajas comparativas bajo la premisa de la "prosperidad", es acabar con los últimos rezagos y esfuerzos económicos de quienes aún siguen creyendo en la economía solidaria y cooperativa.

Por ello, como bien lo enuncia Max-Neef en su conferencia por allá en el 2009; es hora de ser coherentes. De empezar a dar lo más o lo necesario y suficiente para que éste caos de cosas (suena mejor que orden, porque no lo hay) se acomode finalmente en beneficio de todos y no de unos cuantos. Unos cuantos que nos tienen empobrecidos intelectual, social y económicamente.