12.4.10

De olas, mareas y tsunamis políticos: ¡que nos cojan bien agarrados!

LA_REALIDAD.COM - DESDE ALGUN LUGAR DE LA REALIDAD INFORMANDO AL NUEVO PAIS

De cierta manera resulta preocupante cómo en muchas ocasiones los ciudadanos nos olvidamos de nuestra responsabilidad social, escudándonos en la que se consolida como excusa: el voto.

Parece ser que en la actualidad se está gestando todo un movimiento que pide a gritos la urgencia de una transformación decisiva e inclemente contra todo aquello que sea decretado como corrupto, ilegal, mafioso y de dudoso proceder en el panorama político. A cambio se propone progreso, desarrollo, educación y cultura.

Lo anterior suena bien y en realidad se convierte en un propósito lógico después de que nuestro país y nuestra sociedad ha tenido que soportar más de una década de gobiernos mafiosos, corruptos y patrocinados por el oscurantismo de aquello que ni siquiera, nuestras Cortes logran llegar a la resolución de claridad (verdad).

Sin embargo pese a toda esta movilización y agitación electoral que surte los más aguerridos debates, reflexiones, ideas, pensamientos y hasta movilizaciones; hay que prontamente empezar a condicionarla. Se hace necesario que en virtud del tan mentado cambio y transformación - insisto, necesaria y urgente - no nos olvidemos del papel que cada uno de los convidados (y ojalá no de piedra) estamos llamados a ejercer.

En el discurso de los cambios, alianzas y únicos caminos; es particularmente peligroso caer en yuxtaposiciones. Creer que 'se es la única opción', homogenizar los discursos, proponer el uso de uniformidad en ideas y hasta en colores; es seguirle el juego a las formas soterradas y clásicas a través de las cuales se ha venido perpetrando el poder. La masa en gran parte se vuelve amorfa, carente de sentido y fácil de cocinarse - si es preciso -.

Por tanto se hace necesario que, en el llamado al que actualmente estamos siendo invitados asistamos, pero desde un lugar responsable y comprometido; no con partidos, ni candidatos endiosados, colores o frases de cajón, sino más bien que nuestro real y verdadero compromiso sea con la transformación de nuestra sociedad y país.

Tenemos una responsabilidad y es forjar procesos de cambio que en algunos años empiecen a dar frutos para las generaciones futuras y las presentes. Pensar en que un candidato (sea matemático, catedrático, humilde u honrado) es la solución ante la tremenda crisis que afrontamos es una gran mentira; que no se sostendrá por mucho tiempo. El cambio real está en nosotros mismos y si no cambiamos nuestras formas de relacionarnos, de hablarnos, confrontarnos y pensarnos; los dichosos cambios hacia los cuales tanto abocamos simplemente se irán al traste.

Así que la invitación desde este escenario es a si pensamos realmente en el cambio pensémoslo como una posibilidad para nuestra sociedad y el cual, llegará cuando nosotros nos dispongamos a reconocer nuestros rrores y a participar realmente de ese cambio. De lo contrario no habrán fórmulas presidenciales que funcionen ni candidatos o gobiernos, porque simplemente seguiremos delegando lo que por responsabilidad nos pertenece.

En relación a ello hay que iniciar procesos de fiscalización, vigilancia y control en cuanto a las propuestas que se someten como de alcance colectivo. Por tanto acogiendo la inquietud de un amigo, es necesario que como ciudadanos y en virtud del cambio empezemos a exigir (diferente a pedir) que el nuevo gobierno sea constantemente sometido a revisión ciudadana. Si no, pues simplemente al final volveremos a quejarnos.


Nota: Estoy del lado de quienes aportan para que dicho cambio sea posible. Por tanto creo que Mockus es una opción. Sin embargo disto de movimientos en los cuales la masa y la efervescencia colectiva pierdan de vista el fin último por el cual fueron convocadas. La homogenización del pensamiento y la búsqueda de enemigos no es un amino que favorezca el andar del movimiento. Recordemos que esos son los mismos métodos que utiliza cualquier tipo de oposición.

2.4.10

La crisis de gobernabilidad del Valle: de licores, Abadía y otros demonios

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Desde hace ya varios meses por parte de diferentes medios y organizaciones, se han venido dando a conocer situaciones y episodios oscuros y poco claros en donde se ha visto envuelta la Gobernación del Valle en cabeza de Juan Carlos Abadía.

El escándalo más reciente ha sido el protagonizado por este mismo y algunos alcaldes del Departamento en donde se invitaba a votar por ciertos candidatos de no muy meritoria historia política y en los cuales pesan antecedentes jurídicos aún no resueltos (candidatos del PIN). De igual forma, se hace ineludible el escándalo que puso en vilo la legitimidad de los comicios electorales en el Valle de acuerdo a que previo a votaciones Abadía llamó a su cuerpo de alcaldes a una reunión en donde nada más y nada menos se encontraba Andrés 'Filipichin' Arias. Sin embargo, ante la denuncia de esta situación como de la anterior aún no existe un pronunciamiento público sobre la Procuraduría.

Estos y otros escándalos (como su mismo posicionamiento), como todos los recursos invertidos en publicidad 'política' pagada que hacen que su gobierno sea uno de los más reconocidos a nivel departamental y nacional, la siempre 'beligerante' campaña a la empresa de Licores del Valle y los dineros incautados en el puerto (lavado de activos); hacen que en el Valle del Cauca predomine un clima de ingobernabilidad*.

Lo que pasa por ejemplo con respecto al problema ambiental que actualmente se viene perpetrando en el Río Dagua, es muestra de ello. El Río Dagua que es uno de los afluentes de agua más ricos del Departamento desde hace meses - al tiempo desde el cual se empezó a dar via libre al proyecto de ampliación de la carretera Cali - Buenaventura -; presenta un problema serio en cuanto a sedimentación y contaminación de su caudal unido a ello, la explotación y búsqueda aurífera de uno de sus yacimientos, encontrados a partir de esta misma ampliación.

Sin embargo, hasta el momento ninguna de las autoridades locales ni departamentales han tomado cartas en el asunto. La CVC como máxima autoridad ambiental, encargada de la preservación de los recursos ambientales del departamento y quien debería haberse pronunciado desde hace mucho ya, no ha dicho nada. Y ese silencio no es gratis.

Pues debe recordarse que Abadía practicamente ha estado detrás del botín político y estratégico de la CVC, pues detrás de los proyectos de supuesto desarrollo y economía regional, se encuentra la deforestación y aniquilación de sistemas y ecosistemas ambientales.

Otro ejemplo de esta misma crisis de gobernabilidad en el Valle se evidencia con la salida del aire que se le quiere dar al Noticiero 90 Minutos, debido a que este no le ha dado el protagonismo que se merece Abadía y cuya licitación pública se dice, está manipulada por personas allegadas a su gabinete.

Ahora bien, a sabiendas de todos estos escándalos y la situación misma en la que se encuentra nuestro puerto de Buenaventura - cuya responsabilidad solo quiere ser dada a las FARC, desviando lo que se esconde realmente detrás de todos estos atentados - ¿por qué Abadía
sigue en el poder?, ¿cómo es posible que una persona que ha sido vinculada a tantos escándalos en menos de dos años pueda seguir siendo gobernante?. Yo pensaría que la crisis de gobernabilidad se debe mucho a nuestra desidia y 'mea culpa'.

¿Dónde están los organismos de control?,¿dónde están los medios de comunicación?... ¿dónde estamos nosotros como ciudadanos que no nos movilizamos y exigimos respeto?... Ojalá no muy lejos...

* Entiéndase por ingobernabilidad en este caso, aquello que no puede o debería gobernar (Juan Carlos Abadía)