11.10.10

A próposito de los doscientos años...

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La lectura por estos días - un poco de bolsillo -, que ha acompañado algunas ideas y pensamientos que han surgido alrededor de todo esto que se dice ser la conmemoración del Bicentenario, sí que ha profundizado algunas nociones que ya en el post anterior había acotado sobre este tema.

"Ese irreflexivo traslado de lo que es natural y espontáneo en una sociedad al seno de otra, donde no tenga raíces ni en la historia, equivalía para Michelet a la tentativa de incorporar, por simple agregación, una cosa muerta a un organismo vivo"(Ariel, José Enrique Rodó). Definitivamente nuestros procesos de imitación en estos doscientos años han tirado al traste nuestra más noble tradición cultural. Algunas formas y simbolos resisten negadas a toda abolición por parte del consumo y el mercado. Y no precisamente esas formas son las plumas y los collares de los taitas - que hasta ya están traslocalizados -, sino las formas de pensar y actuar frente al ser ciudadano local y nacional.

Así que no estar de acuerdo con esto del Bicentenario no significa tampoco declararse en contra de las culturas de otros países, que otrora nos cautivaron. Creo más bien el llamado es hacia la libertad y la liberación. La ruptura de esas cadenas que hasta ahora, a doscientos años con su peso nos siguen teniendo tan arrastrados y avasallados con los imperios de occidente. La libertad significa empezar a crear y cultivar nuestros propios procesos de independencia, nuestros procesos de insurgencia y militancia hacia una revolución de las formas de vida que actualmente nos dominan: la batalla contra el sistema. Y para esto hay que ser claros: no se trata de instigar a la lucha armada ni tampoco, declararnos ácratas frente a la institucionalidad política.

Se trata a propiciar prácticas y cotidianidades en donde poco a poco nos vayamos liberando de yugos y ataduras que finalmente han hecho que en nuestro país la democracia sea un eufemismo. Realmente la democracia es un invento para nuestro país. Otra imitación, y como toda imitación - barata - pues en el intento se falla. Debería ser un modelo, más no una encíclica para nuestra realidad política. Deberíamos redefinir el término. Si preguntamos a la gente en la calle qué significa democracia, seguro lo comprobaremos.

Bueno, la verdad creo que las únicas justas por las cuales se deben conmemorar estos doscientos años es por las justas y las luchas en ésa busqueda. En la búsqueda de la libertad. Pero a los chicos de los colegios les repetimos la historia, esa que además está mal escrita y mal contada. Así que volvemos y caemos en el juego de la imitación y la charlatanería.

El llamado es a la libertad y a la reformación de eso que hemos creído libertad, durante estos doscientos años... aborrecer otras culturas y otros régimenes tampoco es la tentativa ni lo más lógico. Creo que debemos aprender a forjar nuestros propios caminos. La batalla es larga, pero sí a doscientos años seguimos en estas ¿entonces qué nos espera a diez?

Termino entonces con esto al igual de Rodó "Yo os ruego que os defendáis, en la milicia de la vida, contra la mutilación de vuestro espíritu por la tiranía de un objetivo único e interesado. No entreguéis nunca a la utilidad o a la pasión sino una parte de vosotros. Aun dentro de la esclavitud material hay la posibilidad de salvar la libertad interior: la de la razón y el sentimiento. No, tratéis, pues, de justificar, por la absorción del trabajo o el combate, la esclavitud de vuestro espíritu..."