20.6.10

De-escisión social...

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D
eclarar que no puede haber divorcio entre la rama ejecutiva y la judicial, es como decir que quienes tienen la administración del poder deben intervenir en la adjudicación de justicia del país. Se me hace estar oyendo a Luis XIV. Pero muy seguramente ése estilo de Estado es el que buena parte de los colombianos estan dispuestos a aceptar. Un estado totalitario y absoluto en el que la figura del poder estén en su punto máximo concentrado. Claro que en su momento Uribe lo dijo, asi que no es raro que ahora Santos lo repita.

Luego entonces muchos no entienden el porqué de la pobreza, el porqué de la guerra, el porqué del desplazamiento, de la falta de oportunidades, del manejo de la opinión pública, de la censura, de la persecución, del señalamiento, de los falsos positivos...

Pero lamentablemente nuestra sociedad está condenada a recorrer nuevamente un camino ya conocido, pero cada vez más desolador. Con la elección de Santos como presidente, nos esperan cuatro años y tal vez más; de luchas y pugnas por una inclusión y equidad social verdadera y no esa, que se canjea y se manipula con tamales y lechona. Es de entender que la división que se generó a partir de los discursos mediáticos y manipulados ayudaron a que muchos y muchas se confundieran, decidieran votar en blanco, se amalgamaran o finalmente se abstuvieran de votar. Parece que la división fué la ganadora.

El abstencionismo en la segunda vuelta deja en claro que nuestra sociedad no está interesada en hacer y ser parte de las decisiones que tan mal tienen a nuestro país. Los colombianos en gran medida siguen pensando que definitivamente hablar fuerte y tener un discurso guerrerista es sinónimo de fuerza y berraquera, que es lo que le hace al tiempo falta, a todos aquellos que no votan.

Sin embargo dificilmente podremos hablar de una real inclusión mientras el gasto e inversión sigan siendo, el derrotero de la guerra y la seguridad democrática, y ¿para qué?. Seguramente porque el gobierno hace muchos años así como los grupos armados entendieron que la guerra es un negocio y que, un gobierno como este es conveniente para mantener el negocio. Más aún si se libra una guerra con cualquier otro país. El negocio será mayor. Los capitales extranjeros así lo han entendido y por eso tanto préstamo, tanta inversión, tanto conflicto armado y tanta falta de negociación. Ahora con Santos de Presidente más guerra, más inversión en armamento, en pie de fuerza militar, más proyectos de planes patriotas, más inventos de seguridad democrati disfrazada y en fin; más platica para mantener un estado que se detenta en la falacia de la paz y se empecina solapadamente en el discurso de la libertad.

Quiénes no votamos por un Referendo Reeleccionista fuimos atropellados en nuestra buena fe. Uribe resultó ser un artifice y estratega de la política. Si no fue Arias, fué Santos pero en tanto su desgobierno se mantendrá. Tal cual lo ha venido perpetuando a costa de la masacre de la población y la agonía de un pueblo que sólo grita por un Estado real, social y de Derecho. Pero esa postura al parecer sólo está nombrada en la Constitución porque en La_Realidad es inombrable.

Nos esperan entonces un sinfin de negaciones que no aceptamos vislumbrar por miedo, por ceguera y por torpeza quizá. No hay peor ceguera de aquel que pudiendo ver el brillo de la luz se mantiene en la oscuridad. Eso es lo que pasa con nuestro pueblo. El tremendo daño del terrorismo estatal ha hecho inteligentemente mella en la historia de la sociedad colombiana. Muchos prefieren callar, muchos olvidar y otros simplemente hacer como si nada hubiera pasado.

La doctrina de la muerte parece ser la triunfadora en medio de un país destinado a la condena del olvido. Sin embargo muchos seguiremos caminando en la esperanza desde nuestros lugares, desde nuestros afectos y nuestras resilencias. Como bien lo expresé en algún momento, lo bueno de que tanta mierda esté junta es que finalmente se puede lograr un buen abono para un resurgimiento. Esperemos que esa sea la bandera.

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