22.5.10

Decisiones 2010

LA_REALIDAD.COM - DESDE ALGUN LUGAR DE LA REALIDAD INFORMANDO AL NUEVO PAIS

En estas últimas semanas, una cuestión que ha causado grandes confrontaciones, resquemores, querellas y demás; ha sido la elección presidencial que se avecina este 30 de Mayo.

Sobre este hecho muchos preguntan, ¿y por quién vas a votar?. Cuando uno expresa su opinión y elección, resulta que hay dos probabilidades: una es que te feliciten y la otra es, que te agravien.

Muchos expresan quién, dentro de su raciocinio, imágen, propuesta, capacidad, argumentación, etc.; es la mejor opción 'para el cambio'. Se añade a ello los últimos debates en televisión, las respuestas dadas por los candidatos, las fórmulas vicepresidenciales, el color de los partidos, los actos civiles, las propagandas y los slogan y todo eso, que la opinión pública bien sabe se puede utilizar para enarbolar o destrozar la imagen de un candidato.

Sin embargo, lo que uno muy poco escucha - y lo que en tanto, más preocupa -, es aquella pregunta sobre qué país queremos se empiece a forjar en este tiempo que queda.

Muchos hablan de partidos, de colores y de banderas. Ese es un triunfo del sistema que cada vez busca dividirnos en bandos, lados, oposiciones y demás. No es gratis que Napoleón hubiera estimado bajo su consigna divide y vencerás el dominio absolutista de Francia.

Pocos, muy pocos pensamos realmente en las necesidades de nuestro país, que con este último gobierno se han hecho cada vez más crecientes. Por tanto, la pregunta que todos y cada uno deberíamos hacernos para el 30 de mayo es: ¿qué opción de país queremos?, ¿un país cada vez más fragmentado, más dividio, más paranoico? ó, ¿un país solidario, comprometido con el cambio social, con alianzas para el desarrollo y con estrategias de inversión en lo público, en la gente y en lo social?.

La opción no son colores, ni personajes, ni carreta. La opción es el país que queremos. Por ello, debemos estudiar concienzudamente la propuesta de país que hay en cada una de las agendas de nuestros candidatos. No es posible que sigamos de manera egoísta e individualista, pensando en opciones de partido. La actualidad política, social y económica de nuestro país aún está pagando ese precio.

Así que, es menester preguntarnos ¿seguridad democrática a costas de qué?, ¿cuál seguridad, la mía, la de todos, la de mi familia o la del país? ¿de qué seguridad estamos hablando?, ¿reforma laboral para quién?, ¿existe una real politica laboral?.

No podemos seguirle el juego a quiénes no intenten cambiar las leyes. El actual estado de leyes no procede a nuestra realidad. Para que este sistema funcione es necesario cambiar su estructura. Y es algo que no va a hacerse ni en el próximo gobierno, ni en muchos posteriores. Pero hay que iniciar ya. En las elecciones a Senado y Cámara por ejemplo, dejamos escapar nuestro deseo por un país menos corrupto y más transparente. Lamentablemente tendremos que pagarel precio de nuestra ceguera.

El cambio es ahora. Es este 30 de mayo. No esperemos más. Todos a votar por la opción de país que necesitamos, que queremos y que deseamos para las generaciones futuras...


A modo de pie de página: es posible que Abadía regrese a la Gobernación. Como vallecaucanos deberíamos preguntarnos igualmente si queremos seguir siendo gobernados por un político cuyas relaciones con el narcotráfico y los dineros ilícitos no ha sido muy clara desde el inicio.

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